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La ley de la resonancia

Los procesos de resonancia oculta así como se nos revelan a través de la luz de la práctica yoga.
La palabra resonancia proviene del latín y en este idioma la palabra resonare significa repetir un sonido, o así como decimos en el lenguaje actual, alguna vibración. En el castellano, para traducir de una manera significativa el termino resonancia, tenemos el verbo resonar que tiene el mismo significado. En el marco de la práctica yoga cualquier proceso de resonancia es un fenómeno de iniciación o aún de amplificación de unos fenómenos energéticos sutiles, vibratorios que son de una manera consiente puestos en marcha y observados en el ser y que son producidos bajo la acción de las energías sutiles que presentan algunas frecuencias especificas de vibración o que, dicho de otro modo, tienen vibraciones muy rápidas y que provienen de algunas esferas misteriosas, gigantescas de manifestación que existen, sin parar, fuera de nosotros, en el Macrocosmos.

 

El  desencadenamiento de los procesos de resonancia en nuestro universo interior, es posible porque el ser humano es, a su vez, un sui generis Microcosmos que reproduce en miniatura el Macrocosmos.Por consiguiente todo lo que hay en grande en todo el Macrocosmos, subsiste también en un estado latente, o sea, mas o menos despertado y dinamizado en el Microcosmos de nuestro ser.
Por ejemplo el cuerpo del ser humano es solo una parte de este Microcosmos. Este Microcosmos del ser humano contiene también algunos vehículos o cuerpos sutiles invisibles a la vista común y aún unas capas misteriosas que existen en el caso de cada ser humano, incluso entonces cuando el respectivo ser humano no sabe nada de esto.
Por ejemplo, nosotros tenemos 5  capas, pero solo una de ellas es visible. Esta capa es el cuerpo físico, que es material, y al cual podemos tocar, pero con todo esto, fuera de él existen 4 capas más que son invisibles a la vista común. Evidentemente todas estas capas tienen ciertas funciones y sirven para algo, porque su existencia no es nunca por casualidad. Todos los procesos de resonancia oculta se producen solo entonces cuando la frecuencia de vibración de algunas energías misteriosas es cercana o idéntica a una de las frecuencias con la cual el Microcosmos del yogui es capaz de vibrar al unísono y durante todo el tiempo que, gracias a su atención perseverante que  focaliza sobre el proceso de resonancia, este proceso se mantiene.
Por lo tanto cualquier fenómeno de resonancia implica unas manifestaciones extremadamente complejas debido a las cuales, las energías misteriosas sutiles, o dicho  de otro modo, las ondas, que presentan una cierta frecuencia de vibración que son captadas del Macrocosmos son después recibidas en el microcosmos del ser humano.
Por consiguiente, cualquier proceso de resonancia oculta es extremadamente complejo y debido a este proceso, algunas ondas, o algunas energías sutiles que presentan frecuencias exactas de vibración, indiferentemente de cual es su naturaleza, son propagadas por un foco emisor y pueden inducir un cierto estado de vibración dentro de otro foco u otros focos o zonas de correspondencia del Microcosmos del ser humano, si una de las frecuencias propias de vibración del microcosmo del yogui es igual o muy cercana a la frecuencia de vibración con cual vibra el foco misterioso o  la esfera específica de energía infinita que existe en el Macrocosmos.
Cualquier proceso de resonancia oculta aparece solo si la energía sutil llevada de su vibración correspondiente es suficientemente grande en relación con la distancia que separa aquellos dos sistemas en relación.  Los procesos de resonancia oculta surgen fulgurantemente, o con otras palabras son instantáneos porque la energía llevada de la vibración respectiva es enorme y nunca se pone el problema que aquella energía no llegue instantáneamente al microcosmos del ser que pone en marcha en su universo interior, en un momento determinado, un proceso de resonancia oculta.
Es entonces, por ejemplo, cuando un ser humano siente que se despierta en él el estado de amor y empieza a amar, se produce instantáneamente un fenómeno de resonancia con las energías sutiles misteriosas del amor de la esfera de fuerza gigantesca que existe en el Macrocosmos. Estas energías sutiles del amor son captadas instantáneamente, aún sin que el respectivo ser se de cuenta de esto, debido a los procesos de resonancia oculta que se ponen en marcha en el microcosmos de su ser.
En estas situaciones, teneis que saber que estas energías sutiles que son captadas tienen puntos- foco específicos en el microcosmos del ser humano. Por ejemplo en el caso de las energías del amor, este punto foco es la zona central del pecho el llamado plexo cardíaco. Precisamente por esto el amor esta a menudo simbolizado por un corazón. Las energías del amor, tienen pues, como punto foco de resonancia oculta, el plexo cardiaco o, como es conocido por los practicantes de yoga, el Centro sutil de fuerza ANAHATA CHAKRA.
Aunque a  primera vista  todos estos fenómenos de resonancia oculta parecen ser comunes, aún así,  representan un gran misterio para el ser humano que llega a darse cuenta de su complejidad. Por ejemplo, muchas personas aman, muchos  incluso dicen: “te amo”, pero sólo los iniciados saben desde miles de años, que en realidad la energía sutil misteriosa del amor, es atraída instantáneamente hacia el microcosmos de nuestro ser desde un foco gigantesco que existe en el macrocosmos y que esta energía es un regalo, que Dios nos  ofrece para que la usemos, para que nos alegremos de esta energía fundamental y para que estemos así felices.
Por eso tanto los grandes sabios, como los grandes santos han afirmado muchas veces que Dios es amor y que allí donde hay amor existe por consiguiente, simultáneamente, la presencia de Dios  Padre. Solo los iniciados saben que, de hecho, la energía sutil misteriosa del amor no nos pertenece y es atraída hacia nuestro universo interior desde el foco gigantesco de la energía infinita del amor que existe en el misterioso cuerpo de Dios  Padre, que es el Macrocosmos. A través del Macrocosmos, tenéis que saber que, los sabios entienden la existencia, no solo del universo físico, sino de otros dos universos misteriosos de los cuales la mayoría de los seres humanos ni se enteran que existen. A través de este ejemplo simple, entendemos la importancia de la resonancia oculta para todos los seres humanos que existen tanto en el universo físico, como en el universo astral y también en el universo causal.
Desde mucho tiempo atrás los grandes sabios han descubierto, que la manifestación entera, la entera creación de Dios  Padre se basa permanentemente en procesos de resonancia. Unos de estos procesos son físicos, como por ejemplo, los procesos de resonancia que todos conocemos, como en el caso de la utilización  de un aparato de radio que sintonizamos con facilidad a un cierto puesto que emite o como en el caso de un televisor que capta por medio de una antena un cierto tipo de emisión que proviene de un puesto emisor que existe en alguna parte.  Otro ejemplo común es la existencia de los teléfonos móviles. Funcionan también debido a unos procesos de resonancia. De lo que se sabe poco o incluso se ignora del todo es del hecho que, además de los procesos de resonancia que la física clásica  conoce, existen también procesos de resonancia sutil, oculta, que los iniciados  descubrieron  miles de años atrás.
A través de la practica yoga atentamente realizada y perseverantemente engranadas se puede constatar de  manera inefable, a través de una experiencia directa, la multitud asombrosa de  procesos de resonancia oculta que son asimilables con todos los fenómenos más o menos complejos, algunos de ellos aún misteriosos que son generados por las energías sutiles que se caracterizan por una determinada frecuencia de vibración y ponen en marcha siempre algunos efectos.
En algunas situaciones estos procesos de resonancia son extremadamente finos y accionan en las diversas zonas o puntos foco que existen en el Microcosmos del ser humano.
Así se produce en el ejemplo con las energías sutiles misteriosas del amor que las sentimos espontáneamente en la zona del plexo cardiaco. Aún que no nos quede claro de que se trata, de hecho,  estamos percibiendo un proceso de resonancia oculta. La multitud de los fenómenos y de los efectos que se constatan entonces están causados por las energías sutiles moduladas que son recibidas directamente por medio de estas ondas que provienen de sistemas o focos energéticos colocados fuera de nosotros en el Macrocosmos. Estos focos contienen en ellos energías infinitas.
Es importante saber que siempre aquellos focos vibran con una frecuencia cercana a las vibraciones del foco correspondiente que existe en el Microcosmos interior del yogui, que puede ser considerado un verdadero resonador, porque es capaz de entrar en vibración al unísono debido a los fenómenos de resonancia,  cuando el respectivo foco es excitado, o dinamizado a través de las energías sutiles que tienen la misma frecuencia de vibración.
Estas energías sutiles que tienen una cierta frecuencia vibratoria son a la vez portadoras de informaciones llenas de sentido y de armonía. Este proceso de resonancia oculta es máximo en el caso de igualdad de estas frecuencias de vibración, tendiendo a mantenerse indefinidamente si se mantienen constantes los factores que ponen en marcha los procesos de resonancia.
Por ejemplo la atención que está enfocada firme y continuamente sobre un fenómeno de resonancia oculta que aparece en nuestro universo interior y que a menudo se pone en evidencia por medio de un cierto estado, como por ejemplo la aparición de un estado de amor, va a ser siempre esencial desde este punto de vista, porque va a hacer que sean captado por nuestro universo interior el mensaje y las informaciones especificas que están vehiculadas por aquella energía. En el caso de nuestro ejemplo, el amor.
La practica yoga atenta y perseverantemente realizada, permite constatar que en el tiempo del mantenimiento del estado de resonancia oculta se produce un traslado in interrumpido de energía específica y a la vez se toman unas ciertas informaciones del sistema o el foco excitador que existe en el Macrocosmos, que son transferidas al foco o al centro especifico correspondiente que existe en el universo interior del yogui o, dicho de  otra manera en su Microcosmos interior.
Desde el momento en que se pone en marcha el proceso de resonancia interior, en el ser del yogui aparece como efecto especifico un estado correspondiente con la energía sutil misteriosa que es recibida y la amplitud de las energías sutiles, que tienen unas ciertas frecuencias de vibración, así como son percibidas gracias a la concienciación,  dicho de otro modo, debido a la focalización firme de la atención en nuestro universo interior, crece muchísimo, presentando un máximo característico que va a permanecer inalterable si la focalización y la concentración interior del yogui son constantes. En la práctica yoga de cada día los procesos de resonancia son unos fenómenos constantes que son muchas veces claramente perceptibles. Las técnicas y los procedimientos yoga, como por ejemplo los ASANAS o las técnicas específicas de meditación yoguica profunda, persiguen usar solo en un sentido benéfico, creador, equilibrante, el desencadenamiento de estos procesos de resonancia que contribuyen plenamente al perfeccionamiento y a la integración del ser humano que los practica en la armonía universal divina.
Un ejemplo es el amor y nuestra entrada en resonancia con la energía sutil misteriosa del amor, hace que esta energía sea captada instantáneamente en nuestro universo interior, con todas las ventajas, las alegrías y los cumplimientos profundos que  pone en marcha.
El fenómeno de resonancia puede ser constatado experimentalmente por cualquiera de vosotros, utilizando un piano y teniendo apretado el pedal derecho de éste, mientras que  otra persona va a emitir desde la cercanía del respectivo piano un sonido que tiene que ser bastante poderoso, por ejemplo un “la” vocal. Se va a constatar entonces que el piano reproduce, debido a la puesta en marcha de un proceso de resonancia muy claro exactamente el mismo sonido, porque la cuerda correspondiente de este la vocal entra espontáneamente en vibración,  poniéndose en marcha este proceso  debido a las ondas sonoras vocales.
Analógicamente hablando, en nuestro ejemplo, la voz que emite el la es una de las voces escondidas, gigantescas que existen en el Macrocosmos y el piano, en este caso, es nuestro propio universo interior, el Microcosmos de nuestro ser que va a vibrar en una cierta zona correspondiente (en el caso del ejemplo con el amor, en la zona del plexo cardíaco) nada menos que su cuerda específica va a ser correctamente afinada.
Así el ser humano respectivo va a experimentar esta vibración a través del enfoque de su atención y de la concentración y todos estos van a hacer posible la aparición y el mantenimiento inalterable del fenómeno de resonancia oculta.
Por medio de este ejemplo, aparentemente común, podemos ser en cualquier momento los testigos de la ejemplificación clara de un estado de unísono que aparece por la afinación, o con otras palabras por el desencademiento de un proceso de resonancia. Este proceso de  afinación o de resonancia, podemos decir que es característico de los fenómenos misteriosos que son constatados de una manera constante en la practica yoga. El entendimiento analógico de este experimento al alcance de cualquiera, que se realiza con la ayuda de un piano, nos permite intuir el secreto fundamental que se encuentra desde miles de años en la base del sistema milenario yoga.
En su lugar, los grandes sabios del Occidente, observando mas claramente la importancia de los procesos de resonancia oculta, han indicado: “Conócete a ti mismo y así vas a conocer el Macrocosmos entero, justo con sus fuerzas benéficas, misteriosas, que van a ser descubiertas aún en tu propio microcosmos.”
Esta sentencia que existía en el frontispicio del templo de Delfos, fue citada  después  también por Sócrates que en su lugar dijo lacónico: “Conócete a ti mismo.”
A su vez, los grandes sabios de Oriente han expresado,  miles de años atrás la misma verdad pero de una forma en cierto modo diferente, diciendo: “Todo lo que se encuentra aquí, en el Microcosmos de nuestro ser se encuentra por doquier en el Macrocosmos entero. Todo lo que no existe aquí, en el Microcosmos de nuestro ser, no se encuentra en ninguna parte en el Macrocosmos entero.”
Debido a la complejidad y a su profundidad, muchas veces insospechada del hombre común, el yoga es poco accesible al entendimiento humano vulgar, sobre todo si tenemos en cuenta el hecho que todo lo que es  recibido al principio, teóricamente va a ser concienciado, o reflejado interiormente en una estrecha conexión con la naturaleza personal de aquella persona que recibe al inicio estos aspectos teóricos.
La relación entre el objeto  o el ser que sigue conociéndose y el sujeto conocedor presenta una diversidad casi infinita de posibilidades de reflejarse , que es muy natural en el caso de los seres humanos que no han tocado todavía el estado de perfección espiritual que sigue a la consecución efectiva del estado de sabiduría.
Todo esto es posible porque muchas veces el conocedor conoce más o menos, en función de su grado de despertamiento y de perfeccionamiento de sus propias posibilidades interiores, o con otras palabras, en función de la frecuencia dominante de vibración que es característica de su modo de existencia.
Mirando la realidad de este punto de vista, es evidente que siempre la conciencia humana que no ha tocado todavía el estado de perfección espiritual, integra o refleja la verdad en la esfera de sus propias posibilidades limitadas, especificas de ponerse al unísono, que no se acerca más que muy poco al estado de perfección divino que ha sido alcanzado por un gran sabio o un yogui realizado espiritualmente. Sabiendo esto, se puede afirmar que el yoga va a poder ser entendido así como es debido, solo por aquel que ya lo practica y que ha llegado a un cierto grado de transformación interior.
En esta dirección, es por eso necesario mencionar que un gramo de práctica en el yoga vale más que toneladas de teoría estéril. El semidoctismo, la ignorancia, la superficialidad, la prisa por poner etiquetas, hacen imposible el entendimiento objetivo de este sistema perfecto que se nos revela solo por medio del gramo de práctica.
En la antología sánscrita, el poeta rumano George Cosbuc, traduciendo un cierto párrafo de los libros de la sabiduría, los Vedas, a través de los siguientes versos: “Fácilmente manipulas a un  mentecato, pero más fácilmente a aquel con mente. A un semidocto, ni tu Padre ni los dioses del cielo, no pueden conducirlo.”